La importancia del tipo de cambio para Europa

La divisa, que siempre es un factor importante para el buen desarrollo económico de un país, cobra especial relevancia en aquellos países donde sus compañías son grandes exportadoras como es el caso de la Eurozona. En los gráficos de abajo se puede observar la gran diferencia que existe entre las dos principales áreas comerciales del mundo.

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En la Eurozona tan sólo el 41% de las ventas del Stoxx 600 se realizan en el mercado doméstico, es decir, Eurozona. Por el contrario, Estados Unidos sigue siendo un mercado muy doméstico y tan sólo un 33% de las ventas se realizan al exterior (sin contar un 5% al resto del continente cuya divisa está más “ligada” al dólar).


Indudablemente en el largo plazo lo más importante para la evolución de las ventas es el crecimiento del PIB mundial, sin embargo cuando la divisa se aprecia el país se vuelve menos competitivo y la probabilidad de que las empresas pierdan cuota de mercado es mayor, además del efecto negativo que tiene al poner en valor activos en el extranjero.

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b2ap3_thumbnail_Correlaciones-NEER-ventas.jpgEl gráfico de arriba deja clara la correlación entre PIB y ventas, pero ¿Qué ocurre con los años que se encuentran en el cículo azul? Parte de la respuesta la podemos encontrar en el gráfico de la izquierda, donde se puede observar que, durante esos años, la apreciación del euro frente a su cesta de divisas fue significativa, traduciéndose en crecimiento nulos para el conunto del Eurostoxx 300.

 Por el contrario, años como el 2010 y 2012 la empresas europeas tuvieron un fuerte crecimiento en sus ventas apoyadas no sólo por el crecimiento mundial sino también por la depreciación de la divisa comunitaria.

Así las cosas, parece claro que las medidas tomadas recientemente por el BCE no sólo están encaminadas a cumplir su objetivo del 2% en inflación, sino también a la recuperación económica vía exportaciones, o lo que es lo mismo, depreciar el euro para ganar la competitividad perdida.

Podríamos pensar que el nivel alcanzado recientemente en el euro dólar es suficiente, como han dado a entender algunos actores del mercado, pero nada más lejos de la realidad; como se observa en el gráfico de abajo (evolución del tipo de cambio y sus medias trimestrales), tan sólo desde el trimestre actual podemos hablar de depreciación del euro por lo que, en nuestra opinión, el movimiento debería de continuar y consolidarse para tener un efecto positivo en las compañías.

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Sí es cierto que el efecto se empieza a notar en los resultados del tercer trimestre donde la divisa ya no es un headwind y contrarresta el desastre que supuso para las empresas el primer semestre del año. El balance está siendo positivo, con un BPA creciendo a ritmos del 17,2% y un 49,7% de sorpresas positivas; frente a lo visto en trimestres anteriores las ventas también están creciendo, eso sí todavía a ritmos muy bajos 0,88% YoY.

¿Qué podemos esperar a futuro? Si como pensamos el euro continúa depreciándose y el mundo no se para (Europa es el mayor riesgo ahora mismo), deberíamos ver un mejor comportamiento de las exportadoras europeas; esto no quiere decir que las compañías más domésticas sigan deprimidas pero sí que pensamos que primero deberían de beneficiarse las primeras para dar paso, en un futuro, a una mejora de la demanda interna europea apoyada en la recuperación de las exportaciones.

Parece que el consenso de analistas empieza a poner en valor todo lo comentado anteriormente, ya que son los sectores con mayor peso de ventas en el exterior los que mayores revisiones están teniendo de cara a los resultados del cuarto trimestre de este año.

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Bajo este análisis top down y con una visión de largo plazo, parece lógico pues tener exportadoras europeas que cumplan con algunos requisitos como: balances saneados; porcentaje alto de ventas internacionales; valoraciones todavía atractivas…

Si bien por el momento debemos de ser cautos con los mercados de renta variable, pues los riesgos geopolíticos no han desaparecido, las valoraciones de algunos índices están cerca de su fair value y la política monetaria en Estados Unidos está dando señales de cambio.

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